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Biosfera


¿Qué es la biosfera?

La biosfera (del griego bios -vida- y sphaira -esfera-) es el sistema formado por el conjunto de seres vivos del planeta Tierra y sus relaciones. Está constituida por la vida y su área de influencia, desde el subsuelo hasta la atmósfera. Es el ecosistema global.

Es uno de los componentes del sistema climático de la Tierra y abarca todos los ecosistemas y organismos vivos de la atmósfera y de la tierra (biosfera terrestre), así como de los océanos (biosfera marina). Incluye también la materia orgánica muerta resultante de estos organismos (restos orgánicos), la materia orgánica del suelo y los detritus oceánicos.

Por tanto, la biosfera está constituida por toda la zona gaseosa, sólida y líquida de la superficie terrestre que está ocupada por los seres vivos. Incluye tanto zonas de la atmósfera, como de la litosfera y la hidrosfera donde es posible la vida.

El término “biosfera” fue acuñado en primera instancia por el geólogo Eduard Suess en 1875, pero no fue hasta 1920 cuando comienza a utilizarse formalmente como el concepto ecológico que supone, gracias a Vladimir I. Vernadsky, precediendo a la introducción en 1935 del término “ecosistema”.

Características de la biosfera

El origen de la biosfera se remonta a la aparición del primer organismo vivo, remontándose a unos 3500 millones de años atrás. Desde entonces ha ido evolucionando en complejidad y biodiversidad, a pesar de las numerosas extinciones masivas que se han sucedido a lo largo de la historia del planeta.

La biomasa seca total de la biosfera se estima en 2,5 x 1012 toneladas, siendo la biomasa terrestre superior a la marina. Además, dentro de la terrestre, la biomasa vegetal es entre 500 y 1000 veces superior a la biomasa animal.

La mayor concentración de biomasa se encuentra en los límites de los componentes del sistema climático: en la frontera entre la hidrosfera y la atmósfera, en el límite de la litosfera y la atmósfera, y en el límite entre la litosfera y la hidrosfera.

Es difícil establecer unos límites de dónde empieza y dónde acaba la biosfera, ya que no se tiene la certeza de dónde acaban los límites de la vida en el planeta. De forma aproximada, según algunos autores, pueden sugerirse los siguientes límites:

  • Límite superior en la atmósfera: 15 a 20 km. Determinado por la capa de ozono, la cual atrapa la radiación ultravioleta del Sol que es dañina para los seres vivos.
  • Límite inferior en la litosfera: 3,5 a 7 km. Lo establece la profundidad a la que se tiene la temperatura de transición del agua líquida a vapor (en la línea de los 100°C) y la temperatura de desnaturalización de las proteínas. No obstante, en su gran mayoría, la existencia de organismos vivos se limita a unos pocos metros de profundidad.
  • Límite inferior en la hidrosfera: 10 a 11 km. Está definido por el fondo de los océanos. La mayor profundidad se tiene en la Fosa de las Marianas.

Fuera de la biosfera y de estos límites comentados no hay vida alguna. Abarca todo lo que está o ha estado vivo, por lo que, si algo tiene vida, es parte de la biosfera.

Los organismos que conforman la biosfera pertenecen a distintas especies. Estas especies de distribuyen y ocupan el territorio de diversas maneras: algunas migran, otras invaden, y otras son más territoriales y defienden su hábitat natural. Hoy en día se contabilizan más de 2 millones de especies conocidas.

La vida de la biosfera está interrelacionada mediante lo que se conoce como ciclo biótico, resultante de la interacción de tres grupos principales de organismos:

  • Los productores (plantas verdes que realizan la fotosíntesis y bacterias quimiosintéticas). Crean materia orgánica.
  • Los consumidores (animales herbívoros y carnívoros). Consumen materia orgánica.
  • Los reductores o descomponedores (bacterias, hongos y protozoos). Descomponen la materia orgánica muerta en sustancia mineral.

Todos ellos constituyen los factores bióticos. Pero también existen factores abióticos que interaccionan con ellos. Estos factores son el oxígeno, el agua, la luz solar, la temperatura, etc. La suma de ambos factores, bióticos y abióticos, constituyen el medioambiente.

El equilibrio entre los procesos de creación de materia (por los organismos autótrofos) y entre su transformación y destrucción (por los organismos heterótrofos) es la base de la sostenibilidad de la biosfera.

La energía solar es la fuente primaria de energía de la biosfera. Esta energía es absorbida por las plantas y algas y transformada en energía química mediante el proceso de fotosíntesis, y almacenada en forma de glucosa y almidón, posteriormente consumidos por los animales y metabolizados para obtener energía. Esta energía es utilizada por los animales en sus procesos biológicos.

Niveles de organización en la biosfera

Los seres vivos, por lo general, no viven aislados, y necesitan la interacción con otros seres vivos y con los factores abióticos. Por ello existen distintos niveles de organización dentro de la biosfera. En función de las interacciones y del tamaño de los grupos, tenemos las poblaciones, las comunidades y los ecosistemas.

  • Población. Organismos de una determinada especie que cohabitan en un mismo espacio y tiempo y que utilizan los mismos recursos para sobrevivir y proliferar.
  • Comunidad. Cohabitan dos o más poblaciones en una misma área geográfica en un periodo determinado. Las poblaciones interactúan entre ellas y con el medio que les rodea.
  • Ecosistema. Consiste en un sistema de vida equilibrado por la interacción entre las comunidades y los factores abióticos. Por tanto, puede definirse como el conjunto de factores bióticos y abióticos de una determinada zona que interactúan entre sí. En un ecosistema, el hábitat es el lugar donde vive la comunidad.

Función e importancia de la biosfera

La biosfera es única en el Sistema Solar, ya que la Tierra es el único planeta hasta la fecha donde hay vida.

La función principal de la biosfera es la de proporcionar las condiciones favorables para todas las especies de vida terrestre.

Por un lado, la flora continental altera la rugosidad del terreno, el albedo, la evaporación, la escorrentía y la capacidad de almacenamiento de humedad en el suelo. Todo ello influye en el balance radiativo del planeta.

Además, la biosfera influye sobre el balance de CO2 atmosférico y oceánico a causa de la función fotosintética. También influye sobre la presencia de otros gases de efecto invernadero como el N2O y el CH4. Son la fuente de los compuestos orgánicos volátiles, que influyen en la química atmosférica.

Por último, es sensible a las alteraciones del clima, y su vez provoca nuevas alteraciones climáticas (retroalimentación).

Degradación de la biosfera

La degradación de la biosfera o la degradación ambiental consiste en el deterioro que sufre el planeta en sus diversas formas de vida por diversas causas antropogénicas: el agotamiento de los recursos naturales como el agua, la contaminación y la destrucción del hábitat son los principales responsables.

Las principales actividades responsables de la degradación de la biosfera son:

  • Crecimiento urbanístico
  • Aumento de las actividades agrícolas y ganaderas
  • Aumento de la actividad pesquera
  • Transporte
  • Industria
  • Deforestación

Todas ellas tienen un denominador común: el crecimiento desmesurado de la población humana. Esta sobrepoblación provoca una mayor demanda de recursos y el incremento de las actividades mencionadas.

La consecuencia última de este deterioro es la extinción de numerosas especies durante los últimos años, al verse modificadas sus condiciones de vida habituales.

¿Qué son las Reservas de la Biosfera?

Son zonas representativas de los diferentes hábitats del planeta, cuya importancia para la conservación de la biodiversidad y como modelo de desarrollo sostenible es reconocida a nivel mundial por la UNESCO.

Están designadas por el Consejo Internacional de Coordinación del Programa MAB (Man and Biosphere) a petición del país interesado. En España, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales es el encargado de coordinar el desarrollo del Programa MAB de la UNESCO.

Las Reservas de la Biosfera se consideran áreas protegidas y deben cumplir las siguientes condiciones:

  • Conservación: deben contribuir a la conservación de los paisajes, ecosistemas y las diversas especies.
  • Desarrollo: deben fomentar un desarrollo económico y humano sostenible sociocultural y ecológicamente.
  • Apoyo logístico: deben prestar apoyo a proyectos de demostración, educativos y de capacitación sobre el medio ambiente, y de investigación y observación permanente en relación con cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de conservación y desarrollo sostenible.

Actualmente España cuenta con un total de 52 Reservas de la Biosfera.

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